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España es el país más saludable del mundo, según un índice internacional

imagen de un bocata de jamón

España es el país más saludable del mundo, tras adelantar seis posiciones desde 2017 y desbancar a Italia del primer puesto, según el estudio de Bloomberg Healthiest Country Index. Otros cuatro países europeos se encuentran entre los diez primeros del índice, que analiza a 169: Islandia (tercer lugar), Suiza (quinto), Suecia (sexto) y Noruega (noveno). Japón, en el cuarto puesto de la lista, es el país asiático más saludable. Por detrás se sitúan Australia (séptimo), Singapur, (octavo) e Israel (décimo).

Los resultados para los demás países del entorno europeo son: Francia con el puesto 12, Reino Unido el 19, Portugal el 22, Alemania el 23 y Bélgica el 28.

El índice clasifica a las naciones según variables entre las que se incluye la esperanza de vida, mientras que impone sanciones a riesgos como el consumo de tabaco y la obesidad. También tiene en cuenta los factores ambientales, incluido el acceso a agua potable y saneamiento.

España muestra la mayor esperanza de vida al nacer entre las naciones de la Unión Europea, y solo Japón y Suiza superan su índice, según muestran los datos de las Naciones Unidas. Y las previsiones apuntan a que en 2040 tendrá la mayor esperanza vida del mundo, con casi 86 años, seguida de Japón, Singapur y Suiza.

El índice de Bloomberg destaca el impacto del sistema sanitario público y de los hábitos alimenticios. «La atención primaria es esencialmente proporcionada por el sistema público, médicos de familia especializados y personal de enfermería, que brindan servicios preventivos a niños, mujeres y ancianos, y atención aguda y crónica», según el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud 2018, que ha constatado una disminución en la última década en enfermedades cardiovasculares y muertes por cáncer en España.

Los investigadores subrayan la importancia de la dieta mediterránea en España e Italia, ya que el consumo de aceite de oliva virgen extra o nueces disminuye la tasa de accidentes cardiovasculares en mayor medida que una dieta baja en grasas, según se desprende de un estudio dirigido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.

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