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¡Cuidado con las propinas!

Imagen de una camarera en una sala llena de mesas que dan propinas

Hace muy poquitos días nos hemos desayunado con un disgusto. Resulta que Hacienda, en una consulta vinculante de la Dirección General de Tributos, nos dice que las propinas tributan.

Como sabemos, las propinas son pequeñas cantidades que el cliente entrega cuando considera que se le ha dado un buen servicio, y varían mucho en función de los meses y de los días, no es lo mismo la cantidad que se obtiene en un sábado de agosto que en un martes de febrero.

Se trata de cantidades en las que, en principio, la empresa es mera intermediaria, ya que lo más normal es que estemos hablando del típico “BOTE”, que cada cierto tiempo se reparte entre los camareros. Hablamos normalmente, por lo tanto, de cantidades en efectivo e indeterminadas, que hasta ahora las empresas hosteleras no declaraban porque, para empezar, ni siquiera son ingresos de la empresa propiamente dichos.

Esto ha cambiado recientemente, y a partir de ahora, la empresa, si es una sociedad, debe cuantificarlas como ingresos, en la base imponible del Impuesto de Sociedades, para posteriormente deducirse como gasto las propinas repartidas entre los empleados, y serán éstos los que las integren en sus rendimientos del trabajo de cara al IRPF. Eso si, el empresario debe tener en cuenta que por estas cantidades también hay que practicar retención e ingreso a cuenta, ya que lo contrario podría suponer una infracción tributaria.

Con respecto al IVA, Hacienda considera que, al ser la empresa únicamente el intermediario entre cliente y trabajador, no están sujetas a este impuesto.

En cuanto a la cotización a la seguridad social, en principio no influyen porque no son ni salario ni complemento salarial, siempre que no estemos hablando de la figura que en los convenios se suele denominar “cuerpo de propinas” que es una cantidad fija que la empresa cobra a todos los clientes en su factura. En este caso si cotizaría.

Así que ya sabéis, ¡cuidado con las propinas! Lo mejor, llevar cuentas claras y transparentes, que sean fáciles de presentar en el caso de inspecciones. No olvidéis que ¡Hacienda somos todos!