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Siete conclusiones rápidas sobre el I Congreso de Derecho y Gastronomía

Imagen del escenario del Congreso

Hemos estado esta semana en el Salón HIP (Hospitality Innovation Planet) de Madrid, en el I Congreso de Derecho y Gastronomía.

El evento estuvo magníficamente organizado por el despacho Cremades & Calvo Sotelo, al que en primer lugar queremos agradecer el estupendo trabajo realizado, y la posibilidad de poder escuchar a ponentes de gran calidad, docentes de Derecho como Natalia Álvarez Lata o  Francisco Millán Salas, magistradas/os del Tribunal Supremo como Rosa María Virolés o Vicente Conde, el Decano del Colegio de Abogados de Granada, Eduardo Torres, y chefs tan conocidos como Mario SandovalPaco Roncero o Roberto Capone.

Era una cita importante, porque se trata de un sector muy desconocido por el mundo jurídico, y teníamos mucho interés en saber si todo el mundo se hace las mismas preguntas que nosotros y cuáles pueden ser las distintas respuestas a esas preguntas, pensando siempre que el derecho no es como las matemáticas, es decir, no es una ciencia exacta. Y qué bonito sería a veces que lo fuera, ¿no?

Estuvimos allí, y estuvimos muy atentos. Y estas son las principales conclusiones que sacamos:

  1. La gastronomía es un sector poco y mal reglado, que no tiene en la mayoría de los casos una regulación propia, hay que ser muy creativos e ir buscando en la legislación de otros campos, como el arte, la competencia, el derecho laboral, los seguros, la responsabilidad civil, etc, la solución adecuada para cada cliente en concreto.
  2. La gastronomía NECESITA con urgencia una Ley propia, integral y específica del sector, para dar respuesta a un mundo en constante movimiento y con muchas particularidades, que dificultan la aplicación de leyes pensadas para otros sectores.
  3. Los chefs son conscientes de esta situación y están muy preocupados por ella, ha sido MUY INTERESANTE escuchar sus preguntas y sus dudas. Nos ha enriquecido mucho.
  4. La industria alimentaria es la PRIMERA industria de nuestro país, por encima incluso del turismo.
  5. El sector jurídico no está atendiendo correctamente (en su mayor parte) las necesidades de la industria gastronómica. Hemos visto peticiones concretas de chefs que han recibido respuestas claramente insuficientes.
  6. Es importantísimo que el derecho reconozca y proteja la creatividad y el valor de la alta cocina, y la protección industrial e intelectual de la originalidad de las recetas.
  7. Es necesaria, además, una legislación laboral propia, adaptada a las especificidades de formación que presenta el sector.

Y sobre eso estamos dispuestos a trabajar. De momento, adaptando la legislación de otros campos a la gastronomía, para ofrecer esas respuestas tan necesarias a nuestros clientes. Luchando desde las asociaciones por esa Ley Integral que impulse definitivamente el sector. Y aprendiendo de las ideas que otros nos enseñan en Congresos como el del Salón HIP. Desde aquí un petición: ¡Vamos a hacerlo más a menudo! ¡Vamos a reunirnos y debatir!

¡Gracias por leernos!