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Cuidamos tu negocio y te cuidamos a tí

imagen del artículo sobre Sergi Arola

Ayer por la noche leía, con menos sorpresa de la que me gustaría, que los problemas jurídicos y a consecuencia de ellos los económicos, han obligado a cerrar hace unos meses su restaurante a un chef tan conocido y reputado como Sergi Arola.

Como lectora especializada en estas cosas, del artículo puedo deducir varias cosas.

Dicen que la separación profesional con su ex mujer fue parte de la causa del cierre. Claro. Porque si eran una sociedad, al separarse tuvieron que disolverla y comprarse uno al otro las participaciones. Habría que ver el caso concreto, pero probablemente una forma jurídica más estudiada hubiera podido evitar, si no el conflicto, sí el resultado.

Otro de los problemas parece haber sido las deudas con Hacienda y Seguridad Social. Obviamente una buena asesoría hubiera evitado esto, y por supuesto, una buena planificación económica y crediticia hubiera evitado, a su vez, los niveles imposibles de deuda.

Jamás debió ocurrir que Hacienda le precintara el local, con el varapalo reputacional que eso supone. Pero os aseguro que eso no ocurrió de un día para otro, y que previamente se le habían enviado muchas notificaciones y muchas comunicaciones que se debieron haber atendido.

Lo que más me llama la atención es que en artículo hablan de esta situación con sorpresa, cuando, por desgracia, es mucho más común de lo que parece. Sabemos perfectamente que lo que le preocupa a un chef es su cocina, sus platos y sus materiales. No tiene por qué conocer nada de contratos, de seguridad social, de impuestos. Pero nosotros sí, porque a eso nos dedicamos. En eso tenemos la cabeza todo el tiempo. Y sabemos que nuestros clientes son artistas, y como tales los tratamos. No hay otra manera.

Es obvio que un chef del talento de Sergi Arola no ha cerrado su restaurante porque la comida sea mala, o por problemas en la gestión de la sala. NO. El mejor alumno de Ferrán Adriá ha cerrado porque no le ha dado a la parte jurídica de su negocio la importancia que tiene. Y darle la importancia que se merece, hubiera supuesto simplemente contratar una asesoría especializada.

Y con pena digo que se podría haber evitado. Pasar de gestionar 14 restaurantes a uno, no deja de ser un drama personal y profesional.

Y para evitar dramas estamos nosotros. Por eso siempre decimos que la excelencia gastronómica pasa por impulsar, cuidar y mimar la parte jurídica del negocio, para que, si hay que cerrar, sea por algo inevitable, por un imprevisto. No por algo que pudo haberse previsto y evitado.

¡Nos leemos!