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Papeleo

El otro día hablando con un cliente salió la palabra papeleo: “del papeleo te ocupas tú”, me dijo.

Vaya palabra así como descuidada es papeleo. Y digo así como descuidada, porque parece siempre que se menciona con desprecio. O más que con desprecio, con menosprecio. Como si fuera cualquier tontería que cualquiera puede despachar en diez minutos.

Y qué error ¿no? En cualquier campo empresarial, pero aún más en la gastronomía.

Cualquier negocio, para su éxito, debe tener cuatro patas, como las sillas. La primera, la idea en sí. La creatividad que la impulsa, su desarrollo. La segunda, por supuesto, la financiación suficiente para llevarlo a cabo. La tercera, el márketing. Hoy en día la visibilización, la capacidad de comunicar, de llegar al posible cliente, son absolutamente imprescindibles. Y la cuarta, el famoso papeleo. Porque no te puedes lanzar a una aventura que a veces pone en riesgo incluso todo tu patrimonio, y desde luego todo tu futuro, sin tener un respaldo sólido en temas de contratos, de recursos humanos, de sociedades, de propiedad intelectual

Por eso es un grave error menospreciar al papeleo. Y lo es aún más en la gastronomía, porque es un campo muy poco trabajado. Hablamos casi siempre de pymes, en muchos casos empresas familiares, que se ponen a trabajar sobre la marcha y van solucionando estas cosas como quien apaga un fuego. Casi a salto de mata. Hablamos a veces de auténticos artistas, que no saben nada de cómo proteger sus creaciones. Porque no tienen por qué.

Y hablamos de un mundo muy dinámico, con unas necesidades muy específicas, que no todo el mundo entiende, donde se mezclan la creatividad y la productividad y hay que darle cabida a las dos en el modelo de negocio. Porque no podemos olvidar que estamos hablando de negocios.

Yo tengo muy claro cuántos problemas se pueden evitar con muy poquito. A veces basta con echarle un vistazo a un contrato antes de la firma para darse cuenta de que es mala idea, o de que se puede retocar.

Y es que la Abogacía Preventiva es un concepto que, no por poco conocido y/o practicado, es menos importante. Prevenir antes que lamentar, es la idea que resume tanto la abogacía preventiva, como este proyecto de Chef & Law, que no es más que abogacía preventiva adaptada a la gastronomía, tanto para restauradores, como para chefs.

Hablamos cuando quieras.